PROVINCIA SAN FRANCISCO SOLANO

ARGENTINA

Mar del Plata

Parroquia San Francisco de Asís

Libres del Sud 299
CPA: B7600BNE – Mar del Plata (Buenos Aires)
Tel: 0223 – 4752055    Cel:  0260 - 154585024

Actualmente, la Fraternidad está compuesta por: 

Fr. Sergio Martín, Guardián y Párroco. 
Fr. Ramiro de la Serna, Delegado Fundación Franciscana.
Fr. Hugo Alberto Almirón, Morador

Reseña histórica de la Comunidad franciscana de Mar del Plata:
 
En realidad, la Evangelización Franciscana en el Barrio Parque Luro comenzó, en la década del 1940, con la llegada de Fray Félix Ochoa, Capellán del Asilo Saturnino Unzué (como se llamaba en esa época). Este Fraile, en el tiempo libre que le permitía la atención de la Capellanía, salía a pie a recorrer el barrio a catequizar a la gente. En una oportunidad, me comentó que había ido por la calle Santa Cruz al fondo, llegando a la avenida Jara, que en ese entonces era de tierra. Pasado unos años, lo trasladaron al Leprosario, en Paraguay.
Luego vino a reemplazarlo Fray Fermín Errasti, también como Capellán del Asilo Unzué.
Fue entonces cuando Monseñor Plaza, obispo de La Plata, Diócesis que abarcaba hasta Mar del Plata, convocó en el Asilo Unzué a un Sacerdote Carmelita y a un Fraile Franciscano y los envió: al Carmelita, al barrio del Cementerio de la Loma y al Franciscano, al Monte Luro. Así quedaban fundadas en Mar del Plata dos nuevas parroquias.
Fr. Fermín Errasti se puso a buscar algún terreno donde iniciar su obra. Lo encontró en Libres del Sud y Jerónimo Rejón, un predio con una pequeña edificación que había sido un lugar “non santo” llamado “La Taberna del Alma Mora” con otro pequeño rancho de adobe cuyo cartel indicaba como se llamaba: “El rincón de los Corazones Solitarios”.
El Padre Fermín Errasti fue el primer párroco. Como estaba muy solo y necesitaba ayuda, le escribió una carta al Padre Provincial, quien le ordenó al Padre Pedro Irurzun, quien se encontraba en Uruguay dispuesto a hacerse cargo de la cátedra de filosofía en una casa de formación (cargo que nunca ocupó), que marchara a Mar del Plata para apoyar al Padre Fermín.
El Padre Pedro llegó a la ciudad en Marzo de 1956.
Comprados los terrenos con un importante saldo a pagar, se iniciaron los trabajos el día 16 de julio de 1956, con el fin de adaptar los existentes a lo que la Orden Franciscana necesitaba. El señor Héctor Spinetto dirigió al Señor Aníbal Enríquez, quien trabajaba como albañil, para poder terminar la capillita.
La construcción finalizó el 4 de Octubre de 1956. Allí se celebró la primera misa, donde se entonó el “Cántico de las Criaturas”. Muchos de los feligreses que concurrían le llamaban “La Porciúncula”
Un gran apoyo a esta obra del Parque Luro fue recibido del Hogar Unzué: de las Hermanas Franciscanas Misioneras de María y de la Tercera Orden Franciscana seglar, del personal de Hogar Unzué, de las ex alumnas y de dos grandes colaboradoras, Alda Orsatti y Josefa Grilli.
Por aquel entonces, colaboraban algunos maridos de ex alumnas del Unzué, algunos vecinos del barrio, pero fue unos meses después, cuando el marido de una ex alumna del Unzué, miembro de la Unión de Padres de Familia del Instituto Peralta Ramos, interesó a los demás integrantes de colaborar con unos Frailecitos Franciscanos que estaban en el Monte Luro, tratando de formar una Comunidad Franciscana. Fue así, que se fundó A.S.F.A que son las siglas de “Asociación Amigos de San Francisco de Asís”.
Así, llegamos a la mañana del 28 de Octubre de 1956, que con gran solemnidad y a la intemperie, en la esquina de Rejón y Libres del Sud, con la presencia del Padre Provincial de la Provincia Franciscana Seráfica de Cantabria ( los Vascos) se colocó la piedra fundamental de la Parroquia San Francisco de Asís. De le la cual este año, se cumple el 50 aniversario de su fundación.
Este es un muy sintético relato, narrado en forma cronológica en el orden que ocurrieron los hechos. De aquí en adelante empieza una larga historia, cargada de oración, trabajo y sacrificio, por parte de la Comunidad Franciscana.
De estos dos Frailes fundadores: Fray Fermín Errasti, se durmió en la paz del Señor el día 31 de marzo de 1991, en el Convento de la Rabida, en España. Fray Pedro Irurzun, sigue ejerciendo su ministerio, en el Convento “San Fermín de los Navarros” en Madrid, España.
Mar del Plata, 17 de Marzo de 2006
 
Ricardo Isaac González
            
Maravillas de Dios del ayer y del hoy
 
Historia Por Florencia Cutrera (profesora de historia)
 
“Al fin hemos cumplido el sueño de una fundación franciscana en Mar del Plata”
Crónicas de la residencia de Mar del Plata 28 de Octubre de 1956.
Podríamos suponer que Octubre es plena primavera, pero todo marplatense sabe que las estaciones siempre se instalan con cierto retraso. Aquél día 28 de Octubre de 1956, amaneció con un cielo oscuro, amenazante de tormenta y con una humedad que hacia difícil cada movimiento. Sin embargo ninguna de las personas que trabajaban en el predio le prestó mucha atención al cielo, tenían mucho trabajo por hacer: Acomodar las sillas para la misa, armar los Kioscos para la kermese, ubicar mesas y sillas para la comida, recibir a los invitados especiales, entretener a las niñas del asilo Unzué, que se acercaron con las hermanas. Todo el trabajo, casi caótico, estaba sazonado por el aroma del asado criollo con empanadas que preparaban los vecinos de esta comunidad que venia naciendo.
Aunque se pierden en la historia los nombres de los asistentes, sabemos que sumaban unas mil personas. Fueron convocados por los Padres Fermín Errasti y Pedro Irurzum, llegados desde Paraguay en el mes de marzo, con la orden de fundar una comunidad franciscana en la ciudad. Muy pronto el “monte Luro”, refugio d escapados de la ley y hogar de quinteros, vio como parte del paisaje a los hábito marrones, recorriendo huellas de barro que hacían las veces de calle. Pasaron el invierno del `56 visitando a las familias, con una ficha que tomaban los datos de cada miembro, esas visitas les permitían conocer el barrio y sumar adherentes a un proyecto que tenía, como única riqueza la confianza en la providencia. Muy pronto surgió el primer grupo comunitario: Amigos de San Francisco. (ASFA). En su rama femenina, las asociadas organizaban rifas, té- canasta, ferias de platos y cualquier acción que pudiera recaudar dinero para la obra, los hombre por su parte, compraban los materiales de construcción, contrataban la mano de obra y supervisaban las tareas en el predio. Cuando el entusiasmo no alcanzaba para cubrir las necesidades recurrían a la imaginación: para techar la capilla se escribieron cartas a todos los” Franciscos” de la guía, pidiendo una donación favor de su santo patrono. Mientras tanto dieron inicio las primeras actividades pastorales, catequesis de comunión y grupo heraldos para niños todos los días sábados.
Equipar la capilla con ornamentos, bancos y todos los detalles necesarios llevó dos años de trabajos intensos que sumaron a las kermeses y a las rifas, asados que solían dar pérdidas pero juntaban a la comunidad que ya tenía ganas de seguir creciendo...
Y siguieron el nuevo objetivo, era fundar la escuela Fray Mamerto Esquiú”, que luego de mucho trabajo inició su primer ciclo en 1960, con tres aulas. A partir de aquel momento encontramos una comunidad en permanente ampliación; surge la liga de padres, la junta coordinadora, la acción católica en sus ramas femeninas y masculinas, el grupo de guías Scout, la sociedad de fomento...
Para tanta vida era necesario proyectar un nuevo espacio: con una nueva movilización en 1964, nace el secundario, se suman aulas al primario, se compran mas lotes en la manzana y hacia la década del 70 la casa extiende la obra hacia las comunidades de San Roque y San Miguel Arcángel. Este proyecto se logra con fiestas en el conocido “enterprise”, desfiles de moda, proyecciones de cine, campeonato de bochas y mucha, mucha ayuda de la providencia.
Con el año 1982 llegó el último impulso: la construcción de una Iglesia mayor. El templo estaba quedando chico para el movimiento permanente; y se hizo necesario sumar nuevas voluntades. Tras esta inauguración, la parroquia San francisco tomó su fisonomía actual. Junto con este emprendimiento también se instaló la imagen de Francisco y el lobo en la plazoleta del Asilo Unzué: mensaje de reconciliación en una Argentina que empezaba a descubrir mucho por perdonar y tanto para recordar...
La arquitectura y la estética del nuevo edificio tienen una clara intencionalidad. Los relieves del altar, el uso de materiales simples, la austeridad en las líneas y ornamentos de la mano del concilio Vaticano II la comunidad marca un tono muy concreto que invita a descubrir la presencia en un ámbito sencillo, sin excesos. Se considera la estructura como pionera en este estilo, luego continuado por otras capillas. Los tiempos han cambiado desde aquellas misas celebradas en una capilla de barro; el monte Luro es hoy un barrio residencial con calles asfaltadas e iluminadas, ya no hacemos tes, desfiles, ahora amasamos SORRENTINOS. Disfrutamos de cómodas instalaciones en dos colegios, y los misioneros cántabros han dejado paso a frailes argentinos. Hoy, ciertas seguridades nos puede llevar a perder aquellos impulsos iniciales, tal vez a “dormirnos”. Sin embargo las bodas de oro nos encuentran juveniles, buscando, saliendo. Tenemos un techo sobre nuestras aulas así que salimos hacia los que duermen en la calle. Nuestra comunidad están formada, entonces vamos hacia comunidades de frontera, a los marginados, para compartir la fe que nos une: Con el paso del tiempo hemos aprendido lo inimaginable: vivimos pascuas fuera de tiempo con Jimena Delfante (Alumna del colegio) y el Padre Quique Castelli; sus pasos a la vida eterna nos enseñaron a celebrar la vida, a compartir las luchas, a acompañar calladamente, en la contemplación de una Presencia que nos hace fuertes porque nos hace UNO: Así, en el medio del furor de la vida cotidiana esta comunidad está buscando abrir nuevos caminos de encuentro con Cristo en ese “otro” que se nos pasa de largo cuando vamos corriendo por la vida.

Así nos presentamos somos una comunidad simple, con miserias muy humanas que desde hace medio siglo camina en la búsqueda de hacer realidad el gran proyecto: «ámense unos a otros como Yo los he amado».
 
En los últimos años pasaron por esta comunidad varios frailes: Rafael ALFAGEME, Francisco (Paco) PEREZ, Felipe GUITIAN, Federico RODRIGUEZ, Cristián ISLA CASARES, Enrique CASTELLI, Gustavo VALENZUELA, José GRAU, Francisco VACAZUR y Emilio ESCAYOLA.